De camino a WeinMarkt, pasamos por Kappelplatz (Plaza De la Iglesia de San Pedro), que está al final del famoso puente Kappelbrücke, uno de los dos puentes cubiertos de madera que atraviesan el rio Reus y conectan la ciudad antigua con la parte nueva.




Al otro lado, nos tomamos un café junto al río y caminamos hasta el puente Rathausbrücke desde donde se pueden ver los dos puentes de madera. El Kappelbrücke por donde cruzamos antes y el Spreuerbrücke que se construyó en 1408.


Camino hacia el Spreuerbrücke, recorrimos Weinmarkt y la parque antigua de la ciudad. Cada esquina por la que uno cruza es mas bonita que la anterior.





Después de un par de horas de caminar, cruzamos el Spreuerbrücke hacia la parte moderna. Dentro del puente se puede ver “El sendero de la muerte”, una serie de pinturas en los marcos interiores del techo y que están ahí como un recordatorio de que la muerte está en todas partes: “Memento Mori”.



De ahí caminamos hasta la iglesia de Leodegar, que nos gustó mas bien poquito, pero desde arriba encontramos un buen lugar para ver el lago y las montañas, así que nos fuimos para allá. Ahí vimos gente jugando algo parecido a petanca y encontramos un McDonalds que nos cayó como anillo al dedo para el almuerzo.





Después de almorzar, caminamos hasta el León de Lucerna, una escultura neoclásica tallada en roca, para conmemorar la muerte de los miembros de la guardia Suiza durante la revolución francesa.

De ahí, ya cansados y con ganas de regresar a la casa, decidimos volver temprano al hotel que teníamos en las montañas, descansar un rato y preparar las maletas para arrancar de regreso a Milán al día siguiente.


Después de 7 días y 1163Km de recorrido, volvimos al segundo mundo.


Y quedamos así:

Y volvimos a Malta!, (digo.. a Valencia)
